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Violencia en niños

Publicado: Martes 30 de Junio, 2015
Por: Rosa Puente

De los brazos de la madre a los brazos de la muerte
Situaciones de violencia en niños

 

RESUMEN

El presente trabajo tiene como objetivo, analizar la participación de niños en situaciones de violencia, y la necesidad que tiene la sociedad de proporcionar límites y contención, los padres están tan afectados, que han abdicado de ejercer su función de “padres suficientemente buenos”

Se presentan dos casos clínicos, uno de ellos desde la participación en la violencia terrorista y el otro desde la violencia entre pares (bullying).

Palabras claves: Violencia en niños, bullying, terrorismo.

 

ABSTRACT

The present paper has the goal to analyze the chidren´s participation in violence situations; and the need that the society has to offer support to both, the parents and the children. The parents are so affected but they have abdicated to exercise their appropiate function.

We present two clinic cases, one of which deals with terrorist violence, and the other deals with bullying (school´s violence).

Key words: Children´s violence, bullying, terrorist violence.

 

INTRODUCCIÓN.-

Queremos reflexionar a través del quehacer clínico, sobre la presencia que se da en niños y adolescentes de afectos como el odio y la violencia, muchas veces instalados desde el vínculo temprano, en la relación con la madre y figuras significativas de su entorno.

Melanie Klein hablaba de un instinto de muerte, que está presente en el bebé y que ejerce un efecto motivador para el desarrollo del self, mientras que Winnicott señalaba la importancia de un adulto sostenedor, que module estas emociones tan intensas en el pequeño, y que le permitan la prevalencia del objeto bueno, que es lo que permitiría un desarrollo sano, sea la madre o la persona que lo cuida, y la llamó “madre suficientemente buena”

La infancia es un parte de la vida que tiene sus características propias, sin embargo vemos a niños, que son pequeños adultos, sin capacidad de disfrutar del juego, y de su infancia, exigidos desde pequeños a adaptarse a un mundo que no entienden todavía, organizando su presente en función de su futuro, involucrados en situaciones de violencia e impotencia, que los marcan desde edades muy tempranas, lidiando muchas veces con sus compañeros de escuela que los hacen blanco de sus agresiones.

La pregunta inicial sería ¿estamos los adultos conscientes de la importancia de desarrollar nuestra capacidad de cuidado de nuestros hijos ante situaciones de violencia tanto reales como imaginarias? ¿ desde nuestro quehacer clínico, qué alcances y limitaciones tenemos en el trabajo con niños víctimas de los diferentes tipos de violencias?

La sociedad en que vivimos nos hace entrar en una carrera de consumo, en donde el bienestar se percibe en función del tener más cosas, y de acumular dinero para gastarlo, pasarla bien y divertirse. Los niños se encuentran solos con un exceso de estimulación a través de los medios de comunicación masiva. Muchas veces los padres, dejan impunes conductas negativas, de maltrato y humillación del otro, y premian conductas “normales” de lo que es una convivencia sana y una actitud responsable del niño.

Los vínculos son vistos como intercambiables y el vínculo incondicional y accesible de la madre/padre/tutor/maestro con el niño, niña y/o adolescente, es puesto en segundo plano, en aras del estudio, el trabajo, la productividad. El nivel de infelicidad y en consecuencia de frustración y conductas agresivas en las generaciones jóvenes se hace cada vez mayor, y se agudiza en las familias.

Muchos investigadores señalan la importancia del apego seguro como estructurador del psiquismo. Marrone (2001) habla de las “disfunciones de la parentalidad”, como aquellas comunicaciones de los padres hacia sus hijos, provistas de hostilidad, rechazo, sadismo, control o ambivalencia.

La mentalización es la capacidad de darse cuenta que uno mismo y el otro, tienen pensamientos, sentimientos, creencias y deseos propios, que le dan sentido a la experiencia y permiten atribuir significados y anticipar las acciones. (Fonagy, 2000). Es la base de las conductas empáticas, a la vez de la capacidad para distinguir entre mundo interno y mundo externo, fantasía y realidad.

En la actualidad, los estudios sobre observación de infantes nos muestran a un bebé activo y participante de un vínculo intra e intersubjetivo con la madre y las figuras significativas de su entorno. La neurobiología del niño maltratado, ha mostrado que estos niños, tienen una excesiva sensibilidad hacia las emociones negativas, relacionados con la rabia, interpretando como “ataques”, situaciones que no los son, y que son deficitarios en la interpretación de las emociones positivas, siendo necesario un nuevo aprendizaje.

LA VIOLENCIA E INTIMIDACIÓN ENTRE PARES.-

El término bullying fue definido por Olweus como una conducta de intimidación física o psicológica que realiza el alumno o alumna contra otro al que elige como víctima. Esta acción negativa e intencionada, sitúa a las víctimas en posiciones de las que difícilmente pueden salir por sus propios medios. La continuidad de estas relaciones provoca en las víctimas efectos claramente negativos: disminución de la autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos, lo que hace difícil su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes. (Oleweus,1993 ).

El maltrato puede ser de un alumno o un grupo de alumnos hacia otro sin que medie provocación ni posibilidad de respuesta. Se diferencia de otras situaciones de violencia en el aula porque es reiterada y con una víctima habitual, no se trata de una conducta impulsiva, o una falla en el manejo de la agresividad de uno de los estudiantes hacia otro, que puede ocurrir eventualmente: se trata de una situación de abuso sistemático ante la cual la víctima se siente impotente y guarda silencio.

LA RELACIÓN DE DOMINIO.-

El dominio refleja una tendencia básica al no reconocimiento del otro como diferente, como sujeto pensante, el objetivo es reducir y despojar al otro de su identidad, e imponerse.

De acuerdo con Dorey (1986), las dimensiones semánticas de la relación de dominio implican tres aspectos:

Toma, captura. En el nivel interpersonal es una acción de apropiación a través del despojamiento del otro, constituye una confiscación, representa una violencia que se inflinge, se sufre y perjudica al otro. Supone una intromisión en la esfera privada del otro, una restricción de su libertad.

Dominación. Es el ejercicio del poder supremo, dominante, tiránico, mediante el cual el otro se siente subyugado, controlado, manipulado y siempre atrapado en un estado de sumisión y dependencia.

Huella. Es el trazo de su propia figura en el otro, Aquel que ejerce su dominio graba su huella.

En todos los casos, el objetivo principal es el ataque al otro en tanto sujeto que desea y al que hay que eliminar, reducir, negar, desaparecer. En la esfera del poder, el principal medio al cual se recurre para obligar a los demás es la fuerza.

Nos preguntamos ¿qué pasa con los niños que quieren despojar a sus pares de su subjetividad a través de conductas violentas? ¿está su identidad en peligro?

DOS CASOS: Miguel y Pedro

Los dos casos que presentamos a continuación se refieren a niños de 8 años, que sufren y a su vez hacen sufrir a sus compañeros de escuela, las consecuencias de su frustración e impotencia que tendrían su origen en sus relaciones familiares.

En el primer caso, el niño se lleva muy mal con su madre y ella a su vez con su propia madre. La madre fue hija de madre adolescente, trabaja en su casa y tiene personal a su cargo, al que trata con gritos e insultos.

El segundo caso se refiere a un niño víctima y observador de una situación de violencia en la guerra que se vivió en Perú, frente al terrorismo, y que fue internado en una institución de salud mental.

Viñetas:

Caso 1: Miguel, 08 años, hijo único de un segundo matrimonio de la madre, padres separados desde que el niño tenía 03 años. Está en tercer grado, en un colegio privado- religioso. Presenta problemas de conducta, agrede a sus compañeros, en especial a un niño más pequeño, a su vez ha sido objeto de agresiones, considerado una “víctima provocadora”.

Profesora:   Puede ser un niño muy dulce, pero de un momento a otro se transforma y se vuelve un demonio. No acepta que le digan nada…lanza puñetes y patadas, acompañado de insultos y palabras groseras… Quiere imponer su deseo, no acepta la opinión de los demás…ya el resto de chicos no se quiere acercar a jugar con él. En una oportunidad tuve que intervenir, y se vino encima mío, golpeándome e insultándome…No muestra sentimientos de culpa… Como castigo fue suspendido por una semana del colegio,… se llamó a los padres…..

Madre: No sé cómo tratarlo,…a mi… mi madre siempre me ha tratado mal, era una adolescente cuando yo nací…me dejaba esperando en el colegio…nunca llegaba a la hora a recogerme, nunca me pedía disculpas como las otras mamás lo hacían a sus hijos…hasta ahora me llevo muy mal con ella….yo tampoco se pedir disculpas.

Padre: Conmigo es diferente…a mí, me hace caso…, no tengo las condiciones económicas como para darle las comodidades para que viva conmigo… en la casa de su mamá tiene su cuarto, su TV, sus juguetes y su computadora…etc. Yo vivo con mis padres….Lo suspendieron del colegio, y para él fue un premio, cuando fui a verlo, lo encontré jugando Nintendo…muy tranquilo…la mamá para quitárselo de encima, lo deja hacer lo que quiera. Ella tiene su oficina dentro de la casa y para gritando todo el tiempo.

Miguel: Yo dije “yan, ken, po”, a la seca (a la primera), para ver quién iba a ser el jefe del grupo, Pepe dijo a la tercera, …yo le dije que noooo!!….me dio rabia… es un pesado!!…por eso le pegué!!….porque no me hizo caso…no soy una nena!!

Miguel (al ser confrontarlo por el padre ante el incidente): Sí…si lo hice…, y la miss es una #&{8d2f5456053bffc2c636f89c60218e6c504636bf8f1a63969182613554e7d005}$#…la odio. .la odio…y también te odio a ti..y a mi mamá y a todos!!! Son basura!!

Caso 2

Pedro de 8 años, cuyo padre murió en el penal, por presunto delito de terrorismo, y que no llegó a ser sentenciado. Cursa 3er grado, en un colegio público. Mayor de dos hermanos. Hasta antes del incidente de la muerte del padre, era un buen alumno y tenía amigos, Muestra conducta agresiva, coge piedras y las lanza a otros niños, dice groserías, se escapa de la escuela y de la casa. Es internado en el INSM y diagnosticado por presentar “síndrome esquizofreniforme”.

P: (en la primera sesión de terapia): Se escucha un ruido fuerte: ¡¡Tenemos que escondernos…acá..ven debajo de la mesa…están bombardeando el hospital..nos van a matar…vamos..vamos!! (Se coloca debajo de la mesa, lo sigo)…

T: Ha sido el ruido fuerte de la llanta de un carro!!!…estamos en un lugar seguro!!…no va a pasar nada malo… nos hemos asustado…

P: Así fue cuando murió mi papá, yo vi desde mi casa….en el malecón…vi como salía mucho humo y se escuchaban muchas bombas…

T: Hasta ahora estás asustado por lo que pasó…Tu mamá te ha traído acá..para que estés en un lugar seguro, con personas que te cuiden…como yo…como las enfermeras y los médicos…ayudarte a que tus miedos disminuyan…a que poco a poco te vayas sintiendo mejor…

P: A ti también te van a matar…

Madre: Si señorita…vimos desde nuestra casa como bombardeaban…, fue terrible…no tengo palabras (llanto)

REFLEXIONES.-

Las situaciones de violencia de estos niños, inscritas dentro de situaciones familiares y sociales también violentas, nos dejan a su vez con sentimientos de violencia vicariante, suscitando también en nosotros experiencias traumáticas, necesarias de entender.

La presencia de sentimientos encontrados de impotencia y frustración por un lado, y de acercamiento y cuidado por otro, nos involucran como personas, en el doloroso proceso de duelo y reparación, que están viviendo estos niños y sus familias.

Lo transgeneracional, está presente y la tendencia a repetir la cadena de violencia se hace evidente.

La violencia por negligencia, o por abdicación de la autoridad, se evidencia en la mamá de Miguel, como una forma de pasividad y de compensación a través de proporcionar comodidades materiales, la falta de vinculación afectiva con su hijo. Esta dificultad en el vínculo con su hijo, tendría como origen la dificultad con su propia madre, y los conflictos en su proceso de identificación como madre. Esta falta de autoridad abona en la falta de control de impulsos de Miguel y en el desborde violento en la relación con sus pares y su profesora,

El ser espectadores impotentes de la muerte de un ser querido, es un hecho traumático, que ha vivido la familia de Pedro, y como tal, la necesidad de sostenimiento y contención es prioritaria, antes que cualquier intervención terapéutica. El trauma los deja sin la posibilidad de elaboración, se da un desborde y el mundo interno se ve invadido de objetos persecutorios que llevan a un quiebre con la realidad en el niño, se produce un estado micropsicótico. El conflicto se hace insostenible, se desmorona la estructura mental que piense el conflicto. La posibilidad de mentalización desaparece.

CONCLUSIONES PRELIMINARES.-

El cuidado a los niños y a sus familias, permite el fortalecimiento de su estructura mental y de su desarrollo sano, es el cuidado de lo que tenemos de humanidad, y ahora más que nunca tenemos la información, el conocimiento y los medios para no renunciar a la responsabilidad que nos corresponde en el trabajo con niños.

El trabajo interdisciplinario, desde la consulta, la familia, la escuela y la comunidad, se hace cada vez más necesario, la soledad tanto física, como afectiva y social en los niños y sus familias, los lleva al aislamiento y a afectar su salud mental.

La sociedad humana cuenta con los recursos humanos, racionales, afectivos e interpersonales, para reaccionar y buscar formas de intervenir desde la salud mental, en la prevención, detección temprana y rehabilitación de niños como Miguel y Pedro, víctimas de diferentes formas de violencia, y no permitir que su vida mental caiga en los brazos de la muerte.

BIBLIOGRAFIA:

Dorey , R. (1986). La relación de dominio. En Libro Anual de Psicoanálisis 1986. Ediciones Psicoanalíticas Imago SRL. Londres-Lima.

Fonagy; Peter (2000) Apegos patológicos y acción terapéutica. Aperturas psicoanalíticas N° 4.En www.aperturas.org

Marrone, Mario (2001) La teoría del apego. Un enfoque actual. Madrid: Editorial Psimática.

Olweus, D. (1998) Bullying at schools. What we know and we can do. Oxford: Blackwell. (Traducción al castellano de R. Fililla: Conductas de acoso y amenaza entre escolares. Madrid: Morata.)

Puente, Rosa, (2011) El maltrato por abuso de poder entre compañeros de escuela. Bullying. Tema libre. VI Congreso de Flappsip, Buenos Aires.

Winnicott, Donald. (1993) El niño y el mundo externo. Argentina:Paidos