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Características de la niñez

Publicado: Sábado 1 de Junio, 2013
Por: Adhara Ampuero, y otros.

La niñez: características, conquistas y condiciones.

 

¿Qué características tiene la etapa de la niñez, qué conquistas a lograr son las más relevantes en esta etapa y que condiciones se deben ofrecerles para ello?

El niño es un ser en formación y lo que viva tendrá un efecto muy significativo y duradero en su desarrollo psicológico, en la formación de su personalidad y en su salud mental. La niñez es un periodo de rápido desarrollo en el que, partir de los cambios neurológicos, se generan avances cognitivos, lingüísticos, sociales, emocionales y motores.

Sin embargo, la interacción del niño con el medio marca también su desarrollo. Uno de los logros fundamentales en la niñez es alcanzar la autoconfianza y confianza en el mundo suficientes para embarcarse en explorarlo activa y curiosamente, sabiendo que se tiene las herramientas suficientes para enfrentarlo.

Las neurociencias entienden los procesos mentales como el resultado de la actividad de los circuitos neuronales del cerebro (Pally, 1997:1). Desde este punto de vista, después del nacimiento, el bebé necesita ser estimulado e interactuar con un ambiente empático a fin de “asegurar el crecimiento normal del cerebro” (Balbernie, 2001: 239). En otras palabras, si bien los bebés vienen equipados con cierta herencia biológica, es en la interacción durante los primeros años de vida donde los circuitos neuronales están formándose y sólo aquellos que han sido estimulados sobrevivirán. De lo anterior se sugiere que muchos de estos circuitos creados durante los primeros años tendrán un impacto en la forma como procesamos información a través de nuestras vidas (Shore, 1997). Muchos autores sugieren que, además de la forma como pensamos, también la forma como aprendemos está relacionada con la naturaleza de dichas conexiones o circuitos neuronales. Se dice entonces que el periodo más sensible para el crecimiento del cerebro son los tres primeros años de vida (Balbernie: 2001: 237).

Una primera condición inicial que favorece el crecimiento es que exista un vínculo de afecto constante, conherente y predecible entre el niño y su cuidador. Este vínculo es fundamental para construir una base sólida en la formación del niño, quien requiere de una presencia física, emocional y mental de los principales cuidadores de manera continua y estable (teniendo en cuenta que es necesaria más compañía cuanto más pequeño es el niño). Es preciso que sea un vínculo protector, empático con las necesidades del niño según sus distintas edades, niveles y ritmos de madurez. Una manera de sintonizar con el niño, por ejemplo, es compartiendo espacios de juego libre.

Cuando el cuidador le canta, le habla, le lee cuentos, lo alimenta y le brinda atención, el cerebro del niño se desarrolla. Es preciso recordar que el llanto es la única forma de comunicación que tienen los bebés pues aún no cuentan con un lenguaje desarrollado. Por esa razón, es imprescindible que el adulto cuidador responda a esos llantos activamente y los acompañe sosteniéndolos fisicamente y brindándoles calma que, con el tiempo, puedan interiorizar (UNICEF, 2011) La emoción “es un proceso organizador central” en la mente en desarrollo del bebé, que ayuda a “integrar la experiencia y a adaptarse a futuros estresores” (Siegal, 1999). Es a través del cuidado parental que el bebé aprenderá a regular sus emociones para posteriormente poder interiorizarlas.

Una segunda condición consiste en que el niño cuente con un entorno seguro y limpio para desarrollarse. Un entorno de este tipo le facilitará las condiciones de salud que son prerrequisito para el desarrollo psicológico. Las condiciones de salud que se le provean serán de gran importancia y entre ellas se debe cuidar que el niño tenga una alimentación adecuada. Si un bebé no recibe los nutrientes necesarios en su etapa formativa, no dispondrá de los medios necesarios para crecer, no sólo física sino intelectualmente. Las condiciones de salud psicológica son igualmente importantes. Desde pequeños, los niños experimentan una gran tensión psicológica cuando sufren castigos físicos o emocionales; cuando presencian hechos de violencia, o cuando sufren descuido o abuso. Estas tensiones pueden repercutir en los campos afectivo social y/o académico (UNICEF, 2011).

Una tercera condición fundamental para el desarrollo, es una crianza con límites claros que a la vez fomente la independencia. Para ello es necesario que el niño tenga muy claro qué es lo que puede hacer y qué no, así como las consecuencias de infringir las normas. Para ello es fundamental que los padres se muestren coherentes con sus maneras de disciplinar, es decir, que cumplan en sus propias vidas las pautas de conductas que solicitan y que cumplan las promesas hechas a los niños. Los límites proveen contención y deben estar acompañados de la posibilidad de acompañar a los niños a comprender y regular sus emociones, impulsos ansiedades, y angustias. Es preciso también tener en mente que nuestros hijos van creciendo y es necesario que crezcamos con ellos. Por ello, ayudarlos a ensayar soluciones para los problemas en sus conversaciones con nosotros, es de gran importancia. En todo momento procuremos mantener una visión integral de nuestros hijos, reconociendo sus debilidades para ayudarlos a manejarlas, pero a la vez valorando y destacando sus fortalezas.

Establecer vínculos afectivos comprometidos con otros y con el mundo de fuera caracterizados por su interés, atención, motivación, constancia, compromiso etc. permiten alcanzar los siguientes logros: sentirse querido y valorado (que es tan importante para sentirse motivado), sentirse comprendido, sentirse seguro del otro y de sí mismo, confiar en sus propios impulsos y capacidades, desarrollar su creatividad; y confiar en sus iniciativas, individualidad, deseos, imaginación.

2013

Adhara Ampuero, Daphne Gusieff, Patricia León, Patricia Tori y Mariana Yglesias

Integrantes de la Comisión de Redes y actualidad.

Asociación Peruana de Psicoterapia Psicoanalítica de niños y adolescentes (APPPNA).

 

Referencias

  • Balbernie, R. (2001) Circuits and circumstances: the neurobiological consequences of early relationship experiences and how they shape later behavior. Journal of Child Psychotherapy, 27 (3), 237-255.
  • Pally, R. (1997) How brain development is shaped by genetic and environmental factors: developments in related fields Neuroscience. International Journal of Psycho-Analysis, 78 (3) p 1-5.
  • Shore, 1997 citado en Balbernie 2001: 240.
  • Seigal, 1999, citado en Balbernie 2004: 237
  • UNICEF (2011).Para la vida. Atención primaria de salud “revitalizada”. Extraído de internet, de http://www.unicef.org/argentina/spanish/PARA_LA_VIDA_16.5X22-BAJA.pdf