Preocupados por las diversas dificultades en la crianza de niños y adolescentes en nuestro país, estamos iniciando un espacio de reflexión sobre diversos temas acogiendo el pedido de padres de familia y profesores. Uno de ellos es el uso excesivo de la pantalla, en especial de las redes sociales y los juegos en línea.
Pensamos que no se trata de prohibir estas actividades, sino de empezar a aprender a relacionarnos con ellas, destacando lo positivo y guiando a los niños y adolescentes a manejarse equilibradamente.
La supervisión y regulación parental en el uso de pantallas es un aspecto crucial en la crianza y educación infantil. Actualmente, se aprecia que algunos padres permiten que sus hijos usen dispositivos electrónicos desde muy temprana edad, para mantenerlos entretenidos y creyendo que así desarrollarán mayores habilidades. Sin embargo, es necesario subrayar que el uso de pantallas durante el primer año de vida está contraindicado. Recién a partir de los dos años se podrá permitir utilizarlas y siempre por periodos muy cortos, ya que la exposición prematura podría afectar el desarrollo cognitivo y del lenguaje, y provocar dificultades de autorregulación, entre otros. A tan corta edad la pantalla no es un sustituto adecuado de la figura de un adulto, hay que tener presente que el contacto cara a cara con la persona encargada del cuidado y entretenimiento es esencial para el desarrollo socioemocional del niño, quien necesita de constante compañía, estimulación y motivación para descubrir y disfrutar actividades variadas como podrían ser los juegos libres, la lectura de cuentos y el escuchar música.
A medida que los niños crecen se van interesando por diversos juegos, actualmente están de moda los juegos en línea , en los que se puede interactuar con un amigo o un grupo de amigos. Pensamos que los niños con dificultades para relacionarse podrían beneficiarse del contacto virtual y empezar a soltarse, y cuando pasan a la presencialidad tendrían la ventaja de contar con un tema en común e interactuar con mayor naturalidad y menos estrés. El problema surge cuando la virtualidad es la única forma de interrelación y el juego en línea es la actividad principal del día.
Sabemos que muchos adolescentes se envician con los juegos y se aislan cada vez más. ¿Será suficiente un juego virtual para aprender sobre patrones de relación, compañerismo, empatía y aprendizaje en la resolución de conflictos?
Cabe preguntarnos sobre el uso que hacemos los adultos de la pantalla ¿invertimos mucho de nuestro tiempo libre en ella? ¿Los niños y adolescentes estarán copiando el comportamiento de los adultos?
Mg. Roxana Navarro
APPPNA
Links de Interés:
https://www.unicef.org/panama/media/4386/file/Pantallas%20en%20Casa.pdf
